Fiordo de Oslo

Por la enorme belleza de sus glaciares, bosques, cascadas y sus escarpadas montañas, los fiordos noruegos fueron declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2005. El fiordo de Oslo tiene una extensión de unos 100 kilómetros de largo y contiene una gran cantidad de islas en su interior. Desde el mar se pueden ver el paisaje verde característico del fiordo, así como las típicas casas de colores de los pueblos de pescadores de la costa.

Historia del Fiordo de Oslo

Los asentamientos más antiguos en los alrededores del Oslofjord datan de la Edad de Piedra y la Edad del Bronce. Fue aquí, en las costas oriental y occidental, donde se desenterraron tres de los barcos vikingos mejor conservados. En tiempos históricos, esta bahía era conocida por el nombre actual de la región, Viken (la bahía). 

El fiordo de Oslo siempre ha tenido gran importancia estratégica debido a su proximidad de la capital de Oslo. Durante la Segunda Guerra Mundial, hubo instalaciones alemanas en varios puntos del fiordo. Una instalación en Hovedøya albergaba a unos 1.100 soldados de la Wehrmacht y luego a mujeres consideradas colaboradoras nazis en el Campo Nacional de Internamiento de Mujeres en Hovedøya.

El pintor noruego Edvard Munch tenía una cabaña y un estudio en Åsgårdstrand en el fiordo y el Oslofjord aparece en varias de sus pinturas, incluyendo El grito y Chicas en el muelle.

Paseo en barco Oslo

En la Segunda Guerra Mundial

El fiordo fue el escenario de un evento clave en la invasión alemana de Noruega en abril de 1940, la batalla de Drøbak Sound. El plan de invasión preveía el desembarco de 1.000 soldados transportados por barco a Oslo. El coronel Eriksen, comandante de la fortaleza de Oscarsborg cerca de Drøbak, mantenida principalmente con fines históricos, hundió el crucero pesado alemán Blücher en los estrechos de Drøbak.

La resistencia de la fortaleza bloqueó la ruta a Oslo, retrasando así al resto del grupo invasor el tiempo suficiente para que la familia real noruega, el gobierno, el parlamento y el tesoro nacional fueran evacuados. Por lo tanto, Noruega nunca se rindió a los alemanes, dejando ilegítimo al gobierno de Quisling y permitiendo que Noruega participara como un aliado en la guerra, en lugar de como una nación conquistada.

¿Qué hacer en el fiordo de Oslo?

Si queréis llevaros una imagen completa del fiordo de Oslo, la mejor opción es disfrutar de un paseo en barco. De esta forma, bordearéis la península de Bygdøy y navegaréis junto a pequeñas islas del fiordo, como Lindøya o Hovedøya.

Además de disfrutar de un paseo en barco o de un crucero en verano, en el fiordo de Oslo también es posible disfrutar de actividades deportivas. Canoa, escalada, senderismo o rutas en grupo son algunas de las opciones que podréis barajar en vuestro viaje a la capital noruega.

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